Obituario por Howard Caygill, publicado en Radical Philosophy, may-jun 1996 (traducido por Jorge Giannareas)
Gillian Rose murió en la tarde del 9 de diciembre de 1995, después de una larga y valiente lucha contra el cáncer. La hora de su muerte coincidió con los momentos finales de una conferencia dedicada a su obra en la Universidad de Warwick. Aunque su salud en rápido deterioro le impidio atenderla como lo había planeado, la conferencia estuvo inspirada por la presencia de su obra, sobre todo por su cuestionamiento de la división entre los rostros políticos y teológicos del Hegelianismo.
Desde el comienzo, en su exégesis de Adorno en The Melancholy Science, Rose buscó una lectura de Hegel que estuviese libre de la oposición entre un Hegelianismo político de izquierda y otro teológico de derecha. Esta lectura fue llevada a cabo plenamente en Hegel contra Sociology (1981), su más preciado y logrado libro según muchos de sus lectores. En ese libro Rose insistió en la necesidad de "pensar el absoluto" al mismo tiempo que elaboraba una política marxista aporética. La erudición profunda e inspiradora de este libro nutrió la impaciencia de Rose con lo que ella cada vez más consideró como el rechazo de la filosofía contemporánea de construir seriamente el difícil legado político de Hegel. Esta impaciencia explotó en su polémico Dialectic of Nihilism: Poststructuralism and Law (1984), en el cual ella atacó a los principales filósofos franceses contemporáneos por su simplificación del pensamiento de Hegel en un sistema totalizante, una reducción que para Rose enmascaraba una evasión de la política, o, lo que para ella era lo mismo, o un rechazo a pensar el absoluto. La polémica continuó en los ensayos que conforman Judaism and Modernity (1991), en los cuales Rose cuestionó lo que ella vio como la interpretación romántica y sentimental del pensamiento judío como el "otro" de una experiencia filosófica moderna mediatizada por su asociación con ideologías totalitarias.
El propio Hegelianismo de Rose se comunicó siempre indirectamente por medio de máscaras, algunas de las cuales, para su satisfacción, fueron tomadas por su valor aparente. En efecto, la máscara y el enmascarado están en estado continuo de alternancia y libre juego en los escritos de Rose, produciendo una fenomenología paródica que en ocasiones llega al límite de la comedia. Esto es evidente en las cambiantes máscaras de The Broken Middle (1992), que oscila entre una cuidadosa negociación de sus aporías dialécticas de la violencia y el derecho, y una experiencia hegeliana afirmativa, excesiva, "especulativa", encontrada en la intoxicación del deleite báquico. El punto de cruce entre las direcciones dialéctica y especulativa es una sostenida lectura irónica de las máscaras y seudónimos del ostensiblemente anti-hegeliano teólogo Soren Kierkegaard. Un juego similar con las apariencias también caracteriza Hegel contra Sociology, el cual está dedicado al ambiguo personaje del intrigante de Walter Benjamin, evocando así la erudición burlonamente sobria de su irónico Origin of German Tragic Drama.
Judaism and Modernity reveló un talento ensayístico que Rose desarrolló al punto de una consumada maestría en los sombríos ensayos finales que conforman su Mourning becomes the Law (1996), publicada póstumamente. Esta maestría se hizo evidente también en su extraordinario Love's work (1995), escrito bajo condiciones de extremo abatimiento, luego del fracaso de varias intervenciones médicas para controlar su cáncer. Bajo la apariencia de una memoria autobiográfica, Love's work es un ejercicio en afirmación, que no se intimida ante la violencia que viene con el decir sí a la vida, aun, o especialmente, de cara a la muerte intempestiva.
Los textos de Gillian Rose siguen vivos, como las memorias de su enseñanza y el ejemplo que puso acerca de los placeres de la vida filosófica. Sus estudiantes de las Universidades de Sussex y Warwick la recordarán como una maestra dura pero inspiradora, cuyo desdeño hacia la mediocridad exigió un esfuerzo a menudo doloroso para hacerle justicia a lo que podrian parecer como demandas imposibles de satisfacer. Los amigos de Gillian recordarán su hedonismo ascético e irreverencia junto con el fiero compromiso e incondicional apoyo que ella brindó a sus amistades. Aun cercana a la muerte, Gillian estuvo aún pensando, escribiendo, y, apesar del dolor, disfrutando la vida y las visitas de sus seres queridos. Con la desaparición de esta extraordinaria filósofa, no es solamente la filosofía que queda más pobre.

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